Resumen del temita catalán 2: La venganza del PPSOE

Catalunya, Reflexions

Datos numéricos públicos:

COMPOSICIÓN DEL PARLAMENT DE CATALUNYA (Elecciones autonómicas 27/09/2015):

Junts pel Sí (ERC + Convergència Democràtica de Catalunya / PDeCAT):
62 diputados -> 1.620973 votos -> 39,54%.
A favor del referéndum, a favor del sí, a favor de la DUI.

Ciudadanos:
25 diputados -> 734.910 votos -> 17,93%.
En contra del referéndum, en contra de la DUI.

Partit Socialista de Catalunya:
16 diputados -> 522.209 votos -> 12,75%.
En contra del referéndum, en contra de la DUI.

Catalunya Sí Que es Pot (Iniciativa per Catalunya Verds + Esquerra Unida i Alternativa + Podemos + Equo):
11 diputados -> 366.494 votos -> 8,94%.
A favor del referéndum, divididos entre sí y no, en contra de la DUI.

Partido Popular:
11 diputados -> 348.444 votos -> 8,5%.
En contra del referéndum, en contra de la DUI.

Canduidatura d’Unitat Popular:
10 diputados -> 336.375 votos -> 8,23%.
A favor del referéndum, a favor del sí, a favor de la DUI.

Otros partidos:
0 diputados -> 148.529 votos -> 3,63%.
Divididos sobre el referéndum, divididos entre sí y no, en contra de la DUI.

SUMAS (sólo partidos con representación, contando votos y no escaños):

A favor del referéndum: JxSí, CUP, CSQP -> 2.323.842 votos -> 56,68%.
En contra del referéndum: PP, PSC, Cs -> 1.605.563 votos -> 39,17%.

A favor del sí: JxSí, CUP -> 1.957.368 votos -> 47,74%.
A favor del no: PP, PSC, Cs -> 1.605.563 votos -> 39,17%.
Divididos entre sí y no: CSQP -> 366.494 -> 8,94%.

A favor de la DUI: JxSí, CUP -> 1.957.368 votos -> 47,74%.
En contra de la DUI: PP, PSC, Cs, CSQP -> 1.972.057 votos -> 48,11%.

REPARTO DE ALCALDÍAS (Elecciones municipales 24/05/2015):

Total de municipios: 947
Alcaldes de CiU/PDeCAT: 437.
Alcaldes de ERC: 259.
Alcaldes del PSC: 122.
Alcaldes de ICV: 21.
Alcaldes de la CUP: 19.
Alcaldes del PP: 1. (Dato extra de regalo: un pueblo de 453 habitantes).
Alcaldes de Cs: 0. (Dato extra de regalo: Albert Rivera va hablando de “nuestros alcaldes en Cataluña hacen tal” o “nuestros alcaldes hacen pascual” sin tener ni un alcalde).
Alcaldes independientes o de otros partidos: 88.

LAS MISMAS SUMAS, EN ÁMBITO MUNICIPAL (Sin contar alcaldes independientes, la mayoría a favor del sí):

A favor del referéndum: 736 alcaldes -> 77,72%.
En contra del referéndum: 123 alcaldes -> 12,99%.

A favor del sí: 715 alcaldes -> 75,50%.
A favor del no: 123 alcaldes -> 12,99%.
Divididos entre sí y no: 21 alcaldes -> 2,22%.

A favor de la DUI: 715 alcaldes -> 75,50%.
En contra de la DUI: 144 alcaldes -> 15,21%.

CONCLUSIONES:

Un partido, el Partido Popular (sexta fuerza en el Parlament), con únicamente el 8,5% de votos y sin representación municipal alguna en el territorio catalán (bien, sí, 1 solitario alcalde), dice tener legitimidad para gobernarnos de forma absoluta “por que yo lo valgo”. Le apoyan dos partidos muy fuertes en España: Ciudadanos, que por cierto, nació en Cataluña hace años casi con el único argumento de eliminar la inmersión lingüística catalana y que ahora mismo tiene un 17,93% de los votos al Parlament y cero alcaldías; y el PSC con tan solo un 12,75% de votos y 122 alcaldías.

Un dato a tener muy en cuenta sobre los resultados, principalmente en las elecciones autonómicas, es que se plantearon des del independentismo como elecciones plebiscitarias. Eso hinchó los votos a Ciudadanos ya que eran los más beligerantes en contra de cualquier cosa relacionada con el Procés. Si miramos en vez de las autonómicas, las generales de 2016, vemos que el mismo partido consiguió tan solo 368.445 votos en Cataluña, poco más de la mitad que en las autonómicas (10,93% de los votos) relegándolos a la sexta formación más votada en teritorio catalán, por detrás incluso del el PP.

No sé si lo que ha hecho don Mariano es un golpe de estado en Cataluña o es simplemente un golpe DEL Estado A Cataluña. Lo que sí sé es que una “minoría absoluta” nos va a gobernar en “mayoría absolutísima”. Tan absoluta como del 100% del Parlament, ya que se reservan el derecho a veto de cualquier iniciativa legislativa saliente del Parlament en un plazo de 30 días. Si una ley no le gusta al PP (recordemos, al 8 y pico por ciento de los catalanes) puede ser automáticamente derogada por el Senado y, por ende, por el Gobierno del Estado ya que tienen mayoría absoluta en él. Ellos, que van con la máxima de “devolvamos la democracia a Cataluña” pretenden que su voto valga (haciendo unos sencillos cálculos) por 12,5. Un voto a JxSí vale uno. Un voto al PP vale doce y medio. Un voto a cualquier otro partido, sigue valiendo uno.

A los que apoyáis la aplicación del artículo 155 y decís que por ser un artículo de la Constitución automáticamente esas medidas son democráticas, reflexionad un poco delante de los datos que tenéis aquí expuestos y me contáis.

Y a todos, todos los habitantes tanto de Cataluña como el resto de España os digo algo: si esta próxima semana se declara definitivamente la independencia recordad que, ahora mismo, en el estado en que están las cosas, esa es la única vía para conservar las instituciones catalanas, que van a ser anuladas el próximo viernes. Si creéis en la democracia, diréis NO a la aplicación del 155. Si estáis a favor, siento ser yo quién os lo diga, pero no sois demócratas. Ni de lejos.

Me gustaría ver como todo el pueblo español sale al unísono a las calles a denunciar tal terrorismo de Estado. Lo veré? Lo dudo. Dice mucho de España como país.

Resumen del temita catalán.

Catalunya, Reflexions

Grandes empresas se estan yendo. Mentira. Grandes empresas estan cambiando su domicilio fiscal pero manteniendo toda su actividad en Cataluña. Recordemos, además, que estas empresas no pagan el impuesto de sociedades en Cataluña, sinó a la administración española. Por mi parte, eso no cambia absolutamente nada del panorama actual.

¿Hablemos?. Hablemos. Los catalanes llevávamos 7 años pidiendo hablar. Pidiendo, al principio poder acordar un pacto fiscal. La respuesta: cricri, cricri. Pidiendo después hacer una consulta NO vinculante. La respuesta: cricri, criri. Finalmente hacer un referendum vinculante y con garantías. La respuesta: cricri, cricri. Y encima, el tribunal constitucional “ha hablado mucho” de todas esas propuestas de diálogo.

No es mentira que el gobierno catalán pidiera diálogo 17 veces al gobierno español antes de decidir cortar por lo sano. Lo que pasa es que todos sabían ya la respuesta las 17 veces, así que nadie quiso escuchar.

Los demócratas de España salen en masa a pedir diálogo. ¿Dónde estábais estos últimos 7 años?. Me parece muy legítima vuestra petición, incluso la apoyo. No soy partidario de una DUI tal y como estan las cosas. Pero sí creo que ese diálogo llega tarde, y no veo reacción de la clase política a “la revolución blanca”.

El martes lo más probable es que Puigdemont haga una declaración de independencia. Eso es una DUI? Puede que sí, puede que no. Me explico: la misma ley del referendum que prevé esa declaración también prevé, antes que unas elecciones constituyentes o cualquier otro paso, 6 meses de negociaciones. Eso significa que la declaración del martes no nos convierte automáticamente en independientes, abre ese período. Y ese período acaba con las elecciones constituyentes. Qué os creéis que pasará si en esas elecciones no hay mayoría absoluta de independentistas? Pues evidentemente, la independencia se paraliza.

Hagan sus apuestas: en la manifestación unionista de mañana, habrá violencia? Apuesto que sí.

¿Independencia?. Sí. Y tengo mis motivos.

Reflexions

Hace días que algunos compañeros, amigos y conocidos que no son de Cataluña me preguntan el por qué de mi independentismo, el por qué querer separar un cachito de España con todo lo que eso puede llegar a conllevar. Qué extraña lógica me empuja a dar mi voto y todo mi apoyo a una iniciativa de futuro incierto y sin ninguna duda, difícil tanto para catalanes como para españoles. Voy a intentar plasmar un poco mi punto de vista, aunque no sé si lo voy a poder conseguir dada mi habitual dispersión y desorden a la hora de exponerme.

Antes que nada, quiero remarcar (aunque a algunos les cueste creerlo) que mi independentismo es algo sobrevenido. Sí que siempre había tenido mis simpatías hacia estas ideas y colectivos, pero mi base ideológica siempre fue anarquista. Y por qué alguien que no cree en las banderas pasa a defender una bandera con uñas y dientes? No es por el “Espanya ens roba”, que muchos creéis que es nuestro estandarte en este proceso. De hecho, para nada es por motivos económicos. Tampoco es por ningún tipo de rabia o rencor contra los ciudadanos españoles, cosa que algunos también creen. Ni por las heridas abiertas durante la guerra civil y los cuarenta años de franquismo que la siguieron. Todo esto son argumentos, sí, pero para mí, totalmente insuficientes.

El régimen del 78

Mis motivos son básicamente políticos, y sobretodo enfocados a los sucesivos gobiernos que ha tenido (o sufrido) el Estado español desde la constitución del 78. Una constitución que sí, los argumentarios constitucionalistas tienen razón, votaron todos los españoles con una amplísima mayoría, y sí, Cataluña fue una de las comunidades que más salió a las calles a votar y que más votos a favor de dicha constitución emitió. Pero hay que tener en cuenta de dónde salíamos en esos momentos y para qué se hizo esa constitución. Salíamos de 40 años de crudo franquismo, dónde los catalanes al igual que otros pueblos de la península fueron perseguidos, encarcelados y masacrados no sólo por sus ideas sino por el simple hecho de haber nacido en la región equivocada de España. Como he dicho antes, el franquismo no es uno de mis pilares a la hora de desarrollar mi simpatía por la independencia, pero para hablar de la constitución del 78 era necesaria una pequeña introducción y situación del momento histórico.

Acabábamos de librarnos del dictador. Todos. Todos los españoles nos libramos de él. Y se emprendió un proceso de “reconciliación” amparado en una nueva constitución hecha entre todos. Una constitución en la que todos los bandos cedieron en gran medida por el bien de conseguir un estado democrático. Todos esos tan aplaudidos padres de esa constitución tuvieron que dejar de lado muchas de sus ideas en pro de la democracia, y eso es muy loable. Lo que no lo es tanto es el enfoque que se le ha dado las décadas posteriores. Cuando en cualquier estado democrático y constitucional, la ley suprema es algo plástico, necesariamente renovable cada cierto tiempo y puesto en cuestión continuamente a favor de ir renovando las normas para actualizarlas a los nuevos tiempos, en España la constitución es algo sacrosanto e intocable. Bueno, intocable hasta que el gobierno de turno decide, con nocturnidad y alevosía, que para sus intereses económicos es necesario modificarla, momento en el cuál esa misma constitución se vuelve “violable”. Una constitución sacrosanta que puede ser modificada a voluntad por cuatro políticos en contra de la opinión de sus votantes, no me parece una constitución seria.

La represión del 92

Siguiendo con los motivos políticos a lo largo de la democracia, quiero prestar especial atención a los acontecimientos de los juegos olímpicos. Es totalmente normal que después de 300 años de pensamiento independentista (más adelante profundizaré en el tema de 1714), siempre quede una minoría que conserve ese ideario. Es difícil que una idea muera en pro de algo teóricamente mejor para todos. Ese algo, tiene que estar muy bien llevado y administrado para que esos colectivos, poco a poco, vean que sus anticuadas ideas pueden ser dejadas atrás porque se ha conseguido una estabilidad política y social que convierte las ideas del pasado en innecesarias.

España pudo hacerlo, pero no supo. Pudo ser una España integradora en lo relacionado con las diferencias culturales, folclóricas, lingüísticas y sociales de todas sus regiones, pero no quiso. Y la primera prueba de ello sobre la que puedo opinar con conocimiento de causa, pues yo mismo ya tenía uso de razón, fueron los hechos del 92, cuando fueron detenidos centenares de simpatizantes independentistas para que la imagen de los juegos no fuera manchada ya no digo con esteladas (en esa época las esteladas eran realmente una bandera muy muy minoritaria), sino hasta con señeras, una bandera democráticamente aceptada que refleja un pasado común entre varias regiones del actual estado, y que era la bandera de todos aquellos que se sentían catalanes y españoles, osea, de la inmensísima mayoría de los habitantes de nuestra comunidad.

No contentos con detener a todas esas personas, el juez Garzón permitió que se las torturara, hechos que algunos niegan, pero que el propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos reconoció años más tarde. Perdónenme si no les gusta, pero soy una persona pacifista por encima de todo, y para mí, que se torture parte de mis conciudadanos en plena democracia y con total impunidad, me parece algo intolerable, inaceptable y motivo para considerar que el estado español no es tan democrático ni moderno como algunos quieren creer y nos quieren hacer creer.

El presidente loco

Pero digamos que podemos “correr un tupido velo” en lo que a aquellos hechos se refiere y sigamos adelante, por ejemplo, hasta Aznar, presidente que en cuanto consiguió la mayoría absoluta, se volvió completamente loco. Parafraseando a un famoso futbolista, “Aznar, contigo empezó todo”. Al menos para mí y para mis ideas.

Aznar fue el presidente de la foto de las Azores y de la guerra de Irak, que puso en su contra el 95% de los españoles. Fue el presidente de la ley de partidos, una ley hecha ad-hoc para silenciar partidos políticos disidentes de sus ideas (por qué no decirlo) más fascistas que democráticas. Fue el presidente que inició gran parte de la corrupción del PP que ahora se está juzgando (sólo en su superficie). Fue un presidente declaradamente re-centralizador del estado en el sentido más absolutista posible. Fue el presidente del Prestige y sus famosos hilillos de plastilina pronunciados por el mismísimo Mariano Rajoy. Y no lo olvidemos, fue el presidente del “el atentado de Madrid ha sido perpetrado por ETA”. Manipuló el Estado a su antojo, y a todos los españoles con él.

Sé que me diréis: ya, vale, pero todas esas majaderías del presidente loco no afectaron sólo a los catalanes, afectaron a todos los españoles por igual. Sí, a todos por igual. Y cuántos de vosotros, en esos momentos no sentisteis vergüenza de ser españoles?. Vergüenza de vuestro gobierno?. En aquellos confusos momentos dentro de muchos españoles nació un sentimiento de “yo no quiero formar parte de esto” muy importante. Y obviamente, para quiénes tenían una nacionalidad histórica a sus espaldas, dicho sentimiento los acercó a esa realidad. Aznar hizo que se olvidara todo lo bueno que podía haber hecho España para acoger su pluralidad en el más amplio espectro para volver, en parte y tanto a la derecha como a la izquierda, a idearios pre-democráticos.

El “estatut” que nunca entró en vigor

Y España, otra vez, pudo arreglarlo (España siempre entendida como el gobierno y la clase política española). Llegó Zapatero y llegó también el tripartito catalán. Ambas administraciones dieron un giro a la izquierda después de la deriva derechista de los años anteriores. Y con ese giro a la izquierda vino un intento de reforma democrática, no sólo a nivel catalán sino a un nivel mucho más general. La propuesta de un nuevo estatuto para Cataluña disparó el pistoletazo de salida para que otras muchas comunidades también renovaran sus propios estatutos.

Un estatuto catalán que fue aprobado en el Parlament de Catalunya en 2005 con 120 votos a favor y sólo 15 en contra (88%). Un texto sobre el que, el entonces presidente Zapatero, como todos sabemos, pronunció sus famosas palabras: “Aprobaré el texto que salga del Parlamento Catalán”. Y ese mismo estatuto que cuando hubo que aprobarlo en las Cortes Españolas, fue reescrito de forma casi íntegra por el gobierno español (con la ayuda de CiU, por qué negarlo), faltando así a la palabra de su presidente. Esa versión, la modificada, fue la que se acabó aprobando en el Congreso con los votos de PSOE, CiU, PNV, ICV-IU, BNG y Coalición Canaria; y en el Senado con los únicos votos en contra del Partido Popular (si bien es cierto que algunos partidos, entre ellos ERC se abstuvieron. Algo comprensible pues el texto votado no era el aprobado en Cataluña). Una vez aprobado por las administraciones españolas competentes, ese texto fue refrendado en Cataluña con el 74% de los votos a favor.

El pueblo catalán estaba algo mosqueado, no sin razón, por no haberse aprobado el texto original, pero estaba orgulloso del trabajo hecho y de tener por fin un estatuto renovado. Y podemos hacer muchos ejercicios de imaginación de lo que hubiera ocurrido si la cosa se hubiera quedado aquí. Mi humilde opinión es que la política catalana simplemente hubiera apuntado al siguiente paso “lógico” dentro de una España autonómica: el famoso pacto fiscal. Pero no entraré en lo que podría haber ocurrido, sino en lo que ocurrió. El texto aprobado por catalanes, españoles, y refrendado en Cataluña fue llevado al tribunal constitucional por parte del Partido Popular y algunas comunidades autónomas, siendo el texto final que entró en vigor un corta y pega de artículos realizado por el alto tribunal que ya absolutamente nada tenía que ver con el texto original. No sé si sois conscientes de lo que aquello significó: significó que el duro trabajo de varios años de los políticos catalanes era humillado y destrozado, y el texto aprobado en referéndum era algo totalmente distinto de lo que acabó entrando en vigor. Ese no era un estatuto catalán sino un estatuto hecho a medida del PP y del Tribunal Constitucional. Y para muestra un botón: muchos de los artículos eliminados por el alto tribunal por inconstitucionales, poco después fueron incluidos en estatutos de otras comunidades, palabra por palabra y coma por coma, y curiosamente, allí sí eran constitucionales.

¿Que la ley es la ley y la constitución es ese ente sacrosanto del que he hablado antes?. Muy bien, aceptamos pulpo. Lo que no aceptamos es que dicha constitución se considerara violada por algunos artículos del texto catalán y no por los mismos artículos en otras autonomías. Nos quedamos sin estatuto. Esa fue, a mi modo de ver, y a el de la mayoría de los catalanes -pues se considera el inicio del proceso independentista-, una clara agresión a nuestros derechos. Una agresión premeditada y calculada en contra del pueblo catalán y un punto de no retorno en cuanto a las relaciones entre los dos gobiernos se refiere.

El actual “procés”

A partir de aquí, ya más o menos todos nos acordamos de los acontecimientos: Artur Mas propone negociar un pacto fiscal a Mariano Rajoy y este se lo saca de encima como si de una garrapata se tratara. Y sí, reconozcámoslo, el pacto fiscal era sólo una excusa para inmediatamente ir más allá y empezar a hablar de independencias, terceras vías, federalismos, confederalismos y otras opciones. Pero hubiera sido el momento perfecto para España para frenar la escalada catalana y calmar un poco el ambiente. No diré que no tenían nada que perder aceptando esa negociación, pero sí que el no aceptarla podía tener, y tuvo, consecuencias mucho peores.

De ese momento en adelante comenzó una guerra fría y sucia entre administraciones, en la cuál el gobierno español, ahora ya en manos del PP, buscó insistentemente la inconstitucionalidad de cualquier paso que pudiera dar el parlamento catalán. Hasta el punto ridículo de declarar anti-constitucionales a través del Tribunal Constitucional, por ejemplo, varios artículos de la ley de pobreza energética aprobada por el parlamento catalán. Señores, sin meterme en tecnicismos, en un estado de derecho, proteger al que menos tiene en ningún momento debería ir contra la constitución.

Con actos como ese, los sucesivos gobiernos y desgobiernos del Partido Polular lo único que consiguieron es que el mosqueo de los catalanes aumentara día a día, sentencia a sentencia, hasta hartarse. Y perdón por la opinión pero hartarse con motivos de sobra de las agresiones constantes del Gobierno central al Gobierno autonómico catalán. Los actos de los gobiernos del PP, al igual que los actos de gobiernos anteriores tanto de supuestas izquierdas como de derechas, fueron los que llevaron al pueblo catalán a su postura actual. Todos actos políticos. Nada relacionado con solidaridades entre autonomías ni con memorias históricas. Eso que creéis en España que son los pilares básicos de nuestro movimiento, son solo pequeñeces ante los actos humillantes, degradantes, agresivos y desafiantes de los sucesivos gobiernos del Estado contra los sucesivos gobiernos de Cataluña. Todos y cada uno de esos actos son absolutamente necesarios para explicar el punto dónde hemos llegado.

Una pincelada de historia

Llegados a este punto quiero dar un grandísimo salto atrás, mucho antes de la democracia y mucho antes de la guerra civil, a la época en que cualquier independentista un poco culto os diría que empezó todo. Estoy hablando, como ya sabéis, de los hechos de 1714 y la guerra contra Felipe V.

Muchos creéis que el nacionalismo catalán es algo falso, puesto que se basa en unos reinos medievales que nada tienen que ver con Cataluña. Nada más lejos de la realidad. Sí, el principado de Cataluña formaba parte de la Corona de Aragón. Lo sabemos. Y también sabemos, o al menos sé, que lo que en Cataluña se ha insistido en denominar “la corona catalano-aragonesa” no era más que la corona de Aragón. Simple y llanamente. Pero esas afirmaciones olvidan que a principios del siglo XVIII y antes de perder la guerra contra el borbón, el principado de Cataluña aprobó una constitución propia, con lo que en términos actuales y para que se me entienda, asentó su propio estado. Esa constitución era probablemente (no soy historiador, así que no afirmo nada) la más avanzada de la naciente Europa de la época. Daba al pueblo privilegios que ahora nos parecen triviales pero que en el resto de España y de Europa tuvieron que luchar durante siglos para conseguir. Así que no es poca cosa lo que se consiguió, y por tanto, lo que en la invasión del oeste se perdió. Y no es difícil entender el sentimiento de repulsa que en aquél momento nació entre los catalanes en contra de la monarquía borbónica.

Pero los hechos no se quedaron ahí y tuvimos más motivos para querer cabezas de borbones en picas a las puertas de Barcelona. Ya bien entrado el siglo XIX vimos una luz al final del túnel con la proclamación de la Primera República española. Los hechos de la época son bastante liosos, pero lo que importa para este relato es que antes de su derrota, el aspirante a rey Carlos VII restauró las instituciones catalanas bajo la “Diputación de Cataluña”, que daba a esa región competencias sobre impuestos (todos), justicia, municipalidad, fuerzas de seguridad y ejército, educación y funcionariado. Privilegios que por segunda vez nos fueron secuestrados por la fuerza con el golpe de estado que dió fin a la tercera guerra carlina y supuso la restauración borbónica con el rey Alfonso XII de Borbón.

Como véis, el independentismo se puede buscar muy atrás en el tiempo y no es producto como algunos quieren creer, de las guerras y dictadores españoles del siglo XX. No me meteré en el “fregao” de la Segunda República y la guerra civil española, porque eso daría para otro artículo tan largo como este texto.

 

Y ya para ir terminando simplemente voy a dejar en el aire varias preguntas a las que no consigo que ningún demócrata les de una respuesta convincente: ¿Cómo se entiende que tras 40 años de democracia no se haya puesto oficialmente en cuestión la legitimidad de un rey que fue impuesto a dedo por un dictador?. ¿Cómo puede ser que, sabiendo lo comentado en la pregunta anterior, se dejara que Felipe VI siguiese con esa monarquía iniciada en el más absoluto fascismo?. ¿Cómo puede ser que aún haya políticos en España que no condenen 40 años de dictadura, y es más, incluso políticos salidos directamente de ella?. ¿Cómo se entiende que ningún gobierno haya anulado los procesos “jurídicos” del franquismo como sí hemos hecho en Cataluña? (anti-constitucionalmente, por cierto). ¿Cómo puede España seguir votando elección tras elección gobiernos… dejémoslo en neofranquistas para no usar palabras más gordas?. Todas esas preguntas también se suman a mis convicciones secesionistas.

Para acabar, sólo deciros que un día de estos volveré a escribir, pero esta vez enfocando la visión al pueblo raso y no a la política. Y os contaré por qué sí que me duele separar a la sociedad española. Porque la realidad social no tiene nada que ver con la realidad política y entiendo perfectamente a los que creen que se producirá un desgarro brutal. Y en gran parte, lo suscribo: el desgarre será grande. Y el futuro tanto español como catalán será difícil. Y lo siento por todos los españoles de bien que dejaremos atrás con sus gobiernos del PP pero, espero que entendáis, y si no es el caso, al menos respetéis, que yo y muchos otros nos queramos largar de aquí.

Tota la veritat sobre l’1 d’octubre

Bola de vidre

Molts us pregunteu què passarà l’1 d’octubre. Jo li he tret la pols a la meva bola de vidre i puc afirmar que passarà el següent:

Les urnes es posaràn i podrà votar qui hi sigui a temps. A primera hora del matí el colega Rivera es farà una ratlla de coca de 600km de Madrid a Barcelona. Una vegada arribi, recorrerà tots els col·legis a la velocitat del Correcaminos tirant les urnes a terra i trencant-les. Seguint la seva estela apareixerà l’amic Albiol amb una escombra cridant “Netegem referèndum! Netegem referèndum!” i llançarà totes les urnes trencades amb els seus corresponents vots a les escombreries. Els col·legis quedaran deserts i molt molt nets, perquè n’Albiol quan s’hi posa, s’hi posa bé. Minuts més tard apareixerà Barbie Arrimadas al lloc dels fets. No hi trobarà ningú. Tot desert. Estepicursors volant d’una banda a l’altra. Farà un gest de mirar a banda i banda mentres encongeix les espatlles. No entendrà res. Començarà a preguntar-se intensament què cony ha passat i per què ningú l’ha avisat si ella és la gran abanderada de la majoria del poble català. Intensament significa intensament. Més del que mai ho havia fet. Es començarà a posar blanca. Rosa. Vermella. Blava. Morada. I puuum! Li explotarà el cap deixant un escampall de cervell (poquet, per què no dir-ho), sang i vísceres. Rajoy, des de Madrid sentirà l’explosió i dirà “Oh! Una exploshión en Barcelona durante el golpe de eshtado a nueshtra democrashia!”. Despenjarà el telèfon (un góndola d’aquells de la Telefònica dels 80) i trucarà al comandant de la guàrdia civil a Catalunya. Aquest li donarà una resposta afirmativa, pujarà al cotxe patrulla, engegarà la sirena i anirà directe a la casa del Sr. Puigdemont. L’agafarà pels cabells, el ficarà dins el cotxe i el portarà al lloc dels fets. L’empastifarà una mica d’Arrimadas per aquí una mica d’Arrimadas per allà i li farà una foto. Una prova contundent i irrefutable de l’homicidi que Puigdemont acaba de perpetrar. Puigdemont a la presó acusat d’assassinat.

Després de tot això, el compi Junqueras s’emocionarà, anirà al palau de la Generalitat, pujarà al balcó i proclamarà la República Catalana. L’amic Espejo pujarà al balcó del costat i proclamarà la dissolució de la República Bananera. Es miraran als ulls, es posaran vermells de ràbia i entraran al Palau. Es diran de tot, els pitjors insults: que si demòcrata, que si català, que si espanyol… bé, ja sabeu, insults contemporanis que en diriem. Angela Merkel, connectada a les càmares que tenen ocultes a cada racó de les institucions catalanes les famoses clavagueres de l’Estat dirà: “això no pot ser! Aquesta batalla política s’ha de fer en condicions”. Minuts després un camió ple de sorra i un camió cisterna d’aigua tocaran el timbre del Palau. Abocaran la seva càrrega a l’interior i muntaran una piscina de fang. Donaran un tanga de lleopard a cadascuna de les parts, i a lluitar!

Tot el poble de Catalunya es reunirà al seu voltant. Tot. I per una vegada es posaran d’acord el 100% dels habitants i diran: Així, sí.
Hores després un dels dos guerrers, amb la cara desfigurada pels cops, la sang i el fang guanyarà la batalla i podrà imposar, legítimament, la seva idea per Catalunya. Qui? No us ho diré, vull preservar la sorpresa.